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Creadas por la Fundación para la Reconciliación, son lugares de encuentro, en donde la diversidad cultural, política, religiosa y económica de los pueblos, cultiva la palabra y la memoria, en donde las versiones oficiales de los acontecimientos en las historias individuales y colectivas son reconstruidas en la perspectiva del reencuentro, de la verdad, de la justicia y de la reparación. Es pertinente, reelaborar una escritura y un lenguaje nuevo: el lenguaje del perdón y de la reconciliación que apenas comenzamos a aprender. La Europa Oriental caminó durante siglos por los caminos de la imposición de culturas y religiones, Sur Africa por los caminos del apartheid, los países del Cono Sur en América Latina transitaron de regímenes autoritarios a gobiernos democráticos, Francia aún recuerda y trata de comprenderse en Argelia…El mundo, requiere elaborar su propia memoria universal, su propia narrativa de los acontecimientos a la luz de una cultura de perdón y reconciliación.
En este sentido, la memoria ingrata en el recuerdo de pueblos, culturas y personas, amerita propiciar espacios de encuentro para exorcizar los fantasmas de la memoria distorsionada por el odio y la venganza, por ideologías de la colonización y el exterminio, por diferencias cosmológicas y aún por relaciones con dioses diferentes. Cuando el recuerdo no es grato, la vida entristece.
Cuando el dolor del pasado vivido petrifica el caminar, se dificulta el porvenir. Es pertinente en la globalización de una memoria universal que defiende la vida, reinterpretar el pasado con un claro propósito, aprender de las lecciones de la historia, superando los peligros de la memoria no inventariada que invita a la retaliación, a la venganza y a la muerte. No puede la vida florecer enraizada en los oscuros laberintos del dolor y la tragedia. Sin desconocer para nada las reivindicaciones que los empobrecidos de la tierra demandan, consideramos que ninguna de las contradicciones humanas amerita el derramamiento de sangre. La Fundación para la Reconciliación comprende la necesidad de avanzar en la constitución de pactos, que hagan visibles los esfuerzos universales por dar cabida en las mentes y los corazones de pueblos y gentes en el mundo, caminos alternos al odio y a la retaliación… de profundizar las venas del perdón y de la reconciliación.
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