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Desde esta región sabanera bañada por La Mojana, 43 docentes le apostaron a la pedagogía de las ES.PE.RE. en pro de la convivencia y la cultura de paz.
Colaboración especial para este artículo: Diana Margarita Osuna y Luis González Curí, Coordinadora Regional Norte y Coordinador Departamental de la Fundación Para la Reconciliación.
Redacción y corrección: Pedro Suárez, Coordinador Oficina de Comunicaciones de la Fundación Para la Reconciliación.
El pasado 15 de marzo y bajo una mañana soleada, con el típico clima caluroso, muy característico de esta región situada al norte de nuestro país, 43 docentes esperaban con ansiedad y alegría este momento, único e inolvidable. Y no era para menos: luego de ocho meses que decidieran albergar en sus corazones la pedagogía del Perdón y la Reconciliación para multiplicarla por toda la sabana costeña, recibirían su reconocimiento oficial; los frutos de ese arduo y bello trabajo liderado por la Fundación para la Reconciliación en conjunto con el Ministerio de Educación Nacional y la UNESCO se evidenció en las sonrisas de estos profesores oriundos de los municipios de Sincelejo, Ovejas, Corozal, Colosó, Sincé, Galeras y Tolú.
El Salón Múltiple de la Gobernación de Sucre fue el escenario escogido para esta ceremonia que empezó hacia las 9:00 a.m. Los animadores en formación estuvieron acompañados por sus familiares y amigos más cercanos, llenando los vacíos físicos del recinto cerrado con la calidez y el gozo de aportar un grano de arena en la edificación de la paz en ese departamento tan golpeado por la violencia, el odio y la exclusión hacia el otro.
El acto fue presidido por el padre Leonel Narváez, director ejecutivo de la Fundación para la Reconciliación, quien fue el primero en tomar la palabra refiriéndose a la esencia de la FPR: su historia, su misión, su visión y sus experiencias anecdóticas en estos 5 años; posteriormente la vocería en cabeza de la representante por la Secretaría de Educación Municipal, Hortensia Figueroa, agradeciendo el esfuerzo y la gestión ejecutada al interior de esta dependencia para que este proyecto hoy sea una realidad. Luego, el representante por el Departamento de Sucre, el señor Ariel Aduén, determinó la capacidad de liderazgo y la calidad de ser humano con la que cuenta esta región sabanera, columna vertebral para el éxito del programa ES.PE.RE. Intervinieron además la Coordinadora de Educación, Licenciada Olga Jiménez, en representación de la Alta Consejería para la Reintegración, cuyo discurso estuvo enfatizado en los progresos y resultados positivos en la comunidad reinsertada a los cuales se les realizó la réplica de las Escuelas de Perdón y Reconciliación. El momento más conmovedor fueron los testimonios de los mismos beneficiarios, representados por las intervenciones de la profesora Angélica Lorduy Viloria, una de las animadoras que vivió con mayor intensidad y pasión este proceso; con lágrimas en sus ojos agradeció haber sido escogida para recibir las enseñanzas de la FPR y replicarlas en los demás y en su propia vida. Similares frases se escucharon en el recinto en el testimonio de un participante de la docente Fidencia Espitia, quien destacó el cambio en su vida después de recibir en su corazón la semilla vital de las ES.PE.RE., ya que la ayudó a transformar su modo de pensar y de actuar. Por ello, exhortó al compromiso verdadero y sincero de contribuir al cambio para que otros y otras puedan motivarse a dar este fundamental paso.
No podía faltar el ritual que caracteriza el misticismo de las ES.PE.RE.; fue así como la Coordinadora Regional Costa Atlántica, Diana Osuna, tomó la iniciativa solemne, como parte del compromiso espiritual de servicio y entrega por el prójimo en la búsqueda de la paz. Todas las distintas voces se fusionaron en un solo grito: ¡Que así sea! Con unas hermosas bolsitas rellenas de semillas de mostaza y tomando como base un conocido texto bíblico, se fundieron en un gran abrazo nacido desde todos los corazones henchidos de alegría. La ceremonia finalizó por una muestra de nuestro folclor nacional y del folclor sucreño, perenne en sus habitantes, presente en toda la geografía de la sabana costeña, a cargo de la compañía de danza “Hijos de la Sierra Flor” que con derroche de virtud, removieron desde lo más profundo, nuestras raíces, conformadas, como dijera Alejo Carpentier: “por ese mosaico cultural que por sazón nos hace uno”. Luego, la intervención del Coordinador Departamental de Fundación y docente del proyecto Luís Gustavo González Curí, quien resumió toda la experiencia vivida durante todo este proceso, dio por cerrado este emotivo y festivo acto. Con un almuerzo en el Restaurante Terrazzino en Sincelejo, culminó la ceremonia de certificación de animadores de Escuelas de Perdón y Reconciliación del Proyecto UNESCO - MEN II. Ahora, los 43 docentes beneficiarios implementarán la pedagogía de las ES.PE.RE. en los grupos que lideran en sus municipios, constituidos por población vulnerable, desplazada y desmovilizada, entre jóvenes y adultos a través de la educación no formal. Durante la etapa de réplica, cada profesor reprodujo el curso a 25 personas más cubriendo así un total de 1250 beneficiarios directos los cuales muy seguramente influenciarán a otras 4 o 5 personas más sumando un total de casi 5000 beneficiarios indirectos en primera generación. El impacto de onda seguramente seguirá creciendo y consolidando esta misión adquirida.
Pareciera que el camino llegara a su feliz término, pero en realidad es apenas el punto de partida. Pero por el momento, la emoción y las ganas de ser útiles hacia la siembra del Perdón y la Reconciliación en los corazones fértiles que laten al son del porro y del vaivén del Río Sinú forjados de esta bella tierra sabanera inundan de esperanza a este radiante departamento costeño.
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El programa ESPERE germina con devoción en esta región sabanera. Es así como la Fundación para la Reconciliación, en convenio con el Ministerio de Educación Nacional y la UNESCO, desarrollaron el proyecto enfocado al manejo del Perdón y la Reconciliación, componente Alfabetización Emocional, para todos los docentes oriundos de este departamento, con miras a su mejoramiento en su labor con población vulnerable, desplazada y desmovilizada presente.
El proceso inició el pasado mes de agosto de 2007, con la motivación a 50 maestros y profesores de los municipios de Sincelejo, Ovejas, Corozal, Colosó, Sincé, Galeras y Tolú, seleccionados gracias a su labor ardua y constante con jóvenes y adultos de las comunidades vulnerables en situación de desplazamiento y desmovilización en conjunto con el manejo metodológico brindado por Cafam en Etapa Fundamental de Alfabetización Cognitiva, mediante las Secretarías Departamental y Municipal de Educación.
La segunda etapa correspondiente a la capacitación de la temática del Perdón se realizó durante el mes de octubre del año anterior, para después realizar los procesos de replica entre sus alumnos con la metodología ESPERE en sus municipios. La temática del Perdón es manejada como un todo que integra lo individual y personal que interactúa con lo psicosocial y lo colectivo, es decir lo individual en función social buscando la recuperación del otro en términos pacíficos. Concepción brindada a los asistentes para que puedan reproducir o multiplicar en su diario trabajo de aprendizaje. El día 4 de octubre se celebró el Día del Hermano, evento organizado por la Fundación para la Reconciliación donde tiene presencia nacional e internacional; Sucre no fue la excepción. Los asistentes a este proceso participaron a su manera este glorioso día: “El evento, sin precedentes en el departamento, se llevó a cabo en la plaza de Majagual, en Sincelejo y simultáneamente en el municipio de Ovejas, con una caminata multitudinaria que finalizó en la catedral. Ambos eventos estuvieron acompañados de muestras folclóricas típicas de la región, donde los participantes de los grupos de las ESPERE fueron sus principales protagonistas, encabezados por cada uno de los animadores en formación y por la coordinadora regional Diana Osuna (…) Marchamos incondicionalmente, demostrando así nuestro compromiso y motivación”, puntualizó Luís Gustavo González, uno de los docentes participantes.
La Fundación para la Reconciliación juega un rol fundamental para la consolidación del programa ESPERE, realizando seguimientos a las réplicas que se generan con los docentes, con una cobertura en el mismo departamento manejando los escenarios: desde el aula de clases hasta la vereda o barrio escogido por el mismo docente.
Una vez que se hayan realizado estos procesos de acompañamiento, los docentes nuevamente se reúnen para la siguiente etapa en este nuevo camino: el taller del proceso del Perdón y Reconciliación hacia las comunidades en situación de desplazamiento y reinserción a la vida civil pacífica. Este taller de transferencia metodológica busca con ello profundizar los conceptos del Perdón, el conocimiento del trabajo de la Fundación para la Reconciliación y el reforzamiento de los métodos de aprendizaje. Esta capacitación tuvo una duración de dos días y medio, realizado entre los días los días comprendidos del 15 al 17 de febrero del presente año en el municipio de Coveñas. Los resultados han sido positivos y satisfactorios: “El programa de las ESPERE me pareció muy bueno a nivel personal ya que me transformó en una nueva persona. Hizo desaparecer el resentimiento, el rencor, el odio que habitaban dentro de mí. Hoy me siento una persona libre de resentimientos, se acabó la angustia que sentía en el alma. Todos los obstáculos que llevaba en mi interior fueron superados”, afirma con alegría la docente Ximena Támara.
La última etapa de este andar culmina con el acto protocolario de entrega de certificados a los docentes. Pero el viaje no termina, apenas está despegando hacia la consolidación de esta pedagogía. Un largo peregrinaje del Perdón y la Reconciliación, elementos sanadores que surcan los rincones de nuestra querida Colombia. Y Sucre dejó que esta semilla empezara a crecer en los corazones de sus habitantes, como cura contra el rencor y el odio hacia la senda espiritual de la paz. “El programa ha contribuido tanto en mi vida personal; soy otra persona desde que tuve la oportunidad de ser elegida para participar en el mismo. Me siento orgullosa de ver los resultados en la vida de mis participantes y de ver los buenos resultados que han tenido a nivel personal”, concluye Ximena Támara.
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