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La Fundación par la Reconciliación fue fundada el 20 de junio por un grupo de amigos colombianos liderados por Leonel Narváez Gómez, sacerdote - sociólogo misionero de la Consolata, quien tuvo ocasión de construir este sueño (con ayuda de expertos interdisciplinarios de las universidades de Wisconsin, Harvard y Cambridge en los Estados Unidos), manifestado en una propuesta popularizable del Perdón y de la Reconciliación como elemento esencial para la solución de conflictos y el logro de la paz.
Su experiencia con trabajos similares se remonta a dos regiones distantes en lo geográfico pero estrechamente cercanas por sus conflictos: primero, con las tribus nómadas de Kenya en África (1979 – 1989), y más adelante en la Amazonía colombiana con los colonos residentes (1990 – 2000), asumiendo el rol de facilitador de negociaciones entre el gobierno colombiano y los jefes de las guerrillas de las Farc (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia). Fue en esta región, santuario de grupos de la guerrilla de izquierda, donde se comenzó a implementar el proyecto Territorios de Paz, en los años noventa en dos escenarios: uno más intimo y personal con la familia, los salones de escuela y los almacenes, y otro de mayor concentración demográfica como las veredas, los colegios y los barrios; en estos lugares se compartían los conflictos del momento, se hacían pactos que se ritualizaban solemnemente y se declaraba el lugar como territorio de paz.
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Entre 2004 y 2005, la Secretaría de Educación de Bogotá le confió a la Fundación para la Reconciliación un total de 20 instituciones educativas distritales con altos niveles de violencia y conflicto. El ejercicio del Perdón y de la Reconciliación como una competencia ciudadana integradora, ha dado resultados significativos. La Justicia Restaurativa, en lugar del castigo, comienza a ser elemento fundamental de una cultura de paz. En ese mismo período, la Universidad de los Andes (una de las entidades académicas líderes en Colombia), realizó una evaluación de impacto de las ESPERE con resultados altamente positivos en las dimensiones conductuales y emocionales. Con la Pedagogía del Perdón y de la Reconciliación, las personas posiblemente seguían teniendo los mismos conflictos, pero ahora respondían con alternativas pacíficas y constructivas.
En 2005, oficiales de la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, por sus siglas en inglés) en Paris, dentro de un programa de Educación para la Paz en países en conflicto, decidieron incluir a Colombia en un proyecto de alfabetización tradicional (para nueve mil beneficiarios) con el componente significativo de Alfabetización Emocional, en el cual el ejercicio práctico del perdón y reconciliación fue la etapa primera en el camino de diplomar en alfabetización emocional y en competencias para la paz a personas adultas y jóvenes en zonas de violencia. Las evaluaciones de impacto de este proyecto ofrecido por la Fundación para la Reconciliación han sido, hasta ahora, altamente positivas y satisfactorias.
En Septiembre de 2006, la Fundación para la Reconciliación recibió la MENCIÓN DE HONOR PREMIO EDUCACIÓN PARA LA PAZ 2006 por sus aportes prácticos y de impacto en la creación de una cultura de convivencia y paz.
En los últimos dos años, la Fundación para la Reconciliación junto con representantes de la academia, la empresa privada, de los medios de comunicación y de las iglesias, ha desarrollado una propuesta para consolidar en Colombia un Sistema Nacional de Reconciliación, que legitime los proyectos de paz en el país y que atienda constructivamente las necesidades de las víctimas y de los victimarios. Especial apoyo espera ofrecer a la Comisión Nacional de la Reparación y de la Reconciliación en Colombia.
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En 2007, se han inventariado la presencia entusiasta de más de dos mil 500 Animadores de las Escuelas de Perdón y Reconciliación, creando núcleos en 43 ciudades y municipios de Colombia. Su impacto ha llegado privilegiadamente a las víctimas de la violencia, entre ellos a jóvenes y niños, familias desplazadas, prisioneros, ex-combatientes, organizaciones indígenas y campesinas. Este mismo año, con representación de organizaciones del orden nacional e internacional, se lanzó en Cartagena de Indias (Colombia) el Sistema Nacional de Reconciliación, Convivencia y Cultura de Paz – CONCORDIA – cuya finalidad es construir gradualmente una red que produzca la atmósfera adecuada para facilitar la paz en Colombia. La Fundación para la Reconciliación fue la creadora-semilla de esta propuesta. En septiembre de 2007, el Congreso de la República de Colombia le otorgó a la Fundación para la Reconciliación la ORDEN DE LA DEMOCRACIA SIMÓN BOLÍVAR - EN EL GRADO CRUZ GRAN CABALLERO por los aportes valiosos a la Reconciliación y la paz.
Hoy, la Fundación para la Reconciliación tiene presencia en: Canadá, Estados Unidos, México, República Dominicana, Perú, Brasil, Chile, Venezuela, Italia, Israel, España, Sierra Leona, Liberia y Sudáfrica. En Colombia tiene presencia en 13 departamentos.
En el futuro se espera brindar un aporte teórico y práctico a otras poblaciones golpeadas por la violencia, entre esas, las comunidades indígenas y afro-americanas, paralizadas en su desarrollo por rabias acumuladas colectivamente a lo largo de siglos de injusticia y violencia.
La teoría y la práctica del perdón y la reconciliación aún están en su infancia. Urge un apoyo institucional para que este paradigma de la existencia se fortalezca con nuevos contenidos y metodologías que construyan la paz en las mentes y en los corazones de los seres humanos.

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