Practique el Perdón para favorecer su salud

La práctica del Perdón puede favorecer su salud física, emocional y espiritual. Puede también mejorar sus relaciones familiares y sociales. Se trata de una decisión consciente de liberarse de alguna carga del pasado, que le genera estrés, dolor, rabia o resentimiento.

Podemos brevemente categorizar dos tipos de perdón, el personal y el que damos o queremos recibir. El Perdón personal requiere que usted analice la situación particular, entienda por qué obró de la forma en que lo hizo y actúe con acciones restauradoras propias. Hacer las paces con uno mismo, es un gesto de dejar atrás el pasado, asumir las consecuencias de las acciones y dejar ir lo que ya sucedió, con las reflexiones y aprendizajes pertinentes para evitar su repetición.

El Perdón a otros es una decisión particular de la víctima o la persona ofendida. Ofrecer disculpas puede ser un primer paso relevante para mostrar arrepentimiento. En algún punto de la vida todos hemos sido ofendidos y ofensores. Piense en alguna situación que genere en usted rabia, resentimiento o dolor, reconozca los sentimientos y pensamientos provocados, invítese a reflexionar sobre lo que sucedió, por qué sucedió y cómo actuó usted en el momento.

Reconocer las emociones generadas es un paso importante para decidir soltar los sentimientos negativos y decidir perdonar la ofensa. Recuerde siempre que el Perdón es un regalo para usted, no para el ofensor. Es usted quien se liberará de la carga emocional negativa, quien decidirá reducir el dolor al recordar una ofensa o evitará el estrés que conlleva la constante sensación de resentimiento y rabia.

Practicar el perdón requiere un ejercicio consciente de no culpar o no culparse, reconocer sus emociones y entender que no se trata de abrazar al ofensor, es recuperar su tranquilidad, capacidad de sociabilidad, y en algunos casos, su autoestima.

Recuerde que el Perdón es liberalizador.

 

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