Las alianzas: un árbol lleno de frutos

Todos lo sabemos: el árbol de la paz tiene tres partes. Dos partes se ven y la otra, no.

Se ve el tallo que es robusto y se eleva cada vez más alto. El tallo de la paz se refiere a todas aquellas necesidades básicas de las personas: salud, empleo, educación, vivienda, tierra.

Se ven también las ramas frondosas que llevan flores multicolores y frutos sabrosos que en ese mismo árbol son todas esas necesidades ambientales de la paz que generan alegría y fiesta en quienes las aprovechan. Son los frutos y las flores de la verdad, de la justicia, de la reparación, de la responsabilidad ciudadana y del respeto a la ley, de los muchos gestos de civilidad, de dignidad y democracia que unen y comprometen por igual, a los ciudadanos de cualquier región del país.

Pero hay una parte que no se ve y es indispensable para que lo anterior se dé: se trata de las raíces. Son ellas las que sostienen y energizan las otras dos partes externas.

 Sin raíces sanas, el árbol se puede morir y caer.

En el árbol de la paz, las raíces infectadas por la rabia, el rencor y los deseos de venganza después de tantos años de violencia (eso que no se ve pero que afecta todo el árbol) debe ser tratado cuidadosa y urgentemente.

Con profunda sabiduría empresarial, Coca Cola FEMSA ha encontrado la posibilidad de enorme valor agregado en la alianza con la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN) y la Fundación para la Reconciliación: la primera (Coca Cola Femsa) garantizando un tronco sólido gracias a la inversión social, la segunda  (ARN) generando frutos de civilidad,  democracia y dignidad con los excombatientes y la tercera (la Fundación para la Reconciliación), curando las  raíces de odios y urgencias de venganza.

Esta alianza tripartita es, sin lugar a dudas, una sinergia ejemplar y una práctica exitosa no solo para generar espacios de paz y reconciliación sino también para bienestar y crecimiento integral de las comunidades que han sufrido la violencia. Por eso, cuando las empresas cultivan auténtica responsabilidad social (entienden que el progreso de la empresa es el progreso de su entorno) así, estas alianzas son profundamente transformadoras.

Algunas empresas, tanto nacionales como extranjeras, están llegando a los territorios colombianos más afectados por la violencia, con el solo interés egoísta de la extracción de materias primas-minerales y con actitudes contrarias a la ética, a la ley y a la protección del ambiente, generando más violencia.

En este sentido, es necesario enaltecer la estrategia vencedora de la ARN: gracias a las alianzas y a la interinstitucionalidad que ha promovido con la empresa privada, y en este caso, con Coca Cola FEMSA, empresa que como pocas ha entendido la importancia de respetar la dignidad de sus clientes, la necesidad de empoderarlos y la urgencia de buscar con ellos el bienestar de la región.

Como primera conclusión: los modelos de negocio triunfadores son aquellos que además de utilidades saben generar también bienestar, empoderamiento, oportunidades, y para el caso de Colombia, espacios propicios para la convivencia y la paz.

Segundo, la alianza entre Estado, empresa privada y ONGs ha demostrado ser una estrategia de impacto. Qué suerte que en Colombia es creciente el número de empresas que lo están asumiendo. Gratitud a todas ellas.

Jorge Narváez.

Editorial
Premios
Video Destacado
Con el apoyo de: