Círculos que restauran vidas

El 13 de noviembre de 1996 mataron a mi hermano que era policía, once años después, en el 2007, mataron a mi hermano mayor, y después mataron al menorcito, unos conocidos. Yo vivía con ese rencor, yo no podía dormir, solo decía: yo mato a fulanito, yo le hago esto y lo otro, para que pague por este dolor, solo quería venganza.

Mi nombre es Shirly Castro soy de Tierralta, Córdoba. Soy presidenta del barrio Nueve de Agosto y trabajo en un asilo para adultos mayores.

Tierralta es un municipio ubicado al sur del departamento de Córdoba, en la región Caribe de Colombia y a 78 kilómetros de Montería, capital departamental.

Históricamente, ha sido un municipio golpeado por la violencia, la muerte y la incertidumbre. En dos oportunidades, Tierralta, ha sido testigo de procesos que le abren la puerta a la paz; primero con la desmovilización de las AUC (bloques Córdoba y Centauros) y recientemente con la entrega de armas del frente 58 de las Farc. La guerra que ha azotado ésta zona, ha dejado más 46.600 víctimas, según las cifras oficiales del gobierno local.

Sumado a esto, una ola de desplazamiento y delincuencia común late constantemente en el día a día de sus habitantes. El mandatario Fabio Otero señaló recientemente que no se ha encontrado una salida al problema de la coca, pues Tierralta es el municipio con más cultivos ilícitos en Córdoba; a diciembre de 2017, 716 personas se han tenido que desplazar.

Aquí en el trabajo yo estuve a punto de alzarle la mano a la señora que me tenía al trote, estuve a punto de perder mi trabajo y tirar todo a la basura, yo que necesitaba ayuda, yo he tenido que vivir con cosas duras que me han pasado, por eso estaba llena de rabia, vivir aquí es difícil y hace que uno solo piense en el “ojo por ojo”.

Con la muerte de mis hermanos mi vida cambió, al mayor lo mato otro compañero que era policía, yo estaba muy pequeñita pero recuerdo cuando mataron a mi hermano en el 96, el 13 de noviembre en Las Delicia, fueron unos señores que ya hoy en día están muertos todos, le decían el cable, esa gente nos hizo mucho daño, uno vivía con miedo con rencor, desde ese tiempo empecé a sentir rencor, rabia y me sentía impotente, y uno no puede hacer nada en el momento porque era muy joven o por ser mujer. Y ahí trabajaba mi otro hermanito que lo mataron en el magdalena por confusión, a él lo llevaron para el medico porque le dieron el primer tiro en la cabeza y el quedo vivo, ellos mismos se dieron cuenta que no era al que le iban a dar; entregó uno y  el otro se fue huyendo.

Nunca supimos muchos detalles, eso aquí son cosas delicadas y es mejor no preguntar mucho, eran de esos grupos al margen de la ley. Ellos mismo nos avisaron en la casa, igual que el que mato a mi hermano mayor eran conocidos de la familia y eso era lo que más le dolía a uno, yo vivía con ese rencor, yo no podía dormir, mamá siempre vivía con miedo de que uno fuera para Ciénaga, Magdalena desde el 2007 que mataron a mi hermanito.

Por eso le digo que lo mejor que me pudo haber pasado en esta vida fue llegar al Círculo Restaurativo, me sirvió de mucho yo, era una persona distinta, hoy en día duermo tranquila, estoy tranquila.

El primer día yo vine y hable con la jefa del asilo , le dije: doctora, mire, yo necesito que usted me haga un favor, estoy haciendo las capacitaciones en el tren, obviamente no iba hacer allá, entonces necesito a ver cómo me hace para cambiarme los turnos, una semana de 6 a.m a 2 p.m y la otra semana de 6 a.m a 6 p.m, yo necesito capacitarme, las capacitaciones son muy buenas porque como presidente me sirve, me toco echar un poquito de mentiritas para que ella cediera, y ella me dijo listo. Ese día llame a la vicepresidenta para ir a ver cómo es eso, yo no le voy a echar mentiras el primer día llegue, no que aburridor, pero la segunda clase ya empezaron hablar de otra cosa y me gusto, ya de ahí para acá no me perdí en una clase.

En la tercera clase, la profesora nos dio un corazoncito de hoja de plátano para que cada uno expresara lo que sentía, nos sirvió a todos para despejarnos de los problemas, analizar las cosas, los ejemplos que nos ponían, le cuento que me quedaron gustando todas las clases.

En los talleres yo empecé a escuchar y llegaba a mi casa a desahogarme porque me daba pena llorar al frente de ellos, pero si escuchaba y me servía para reflexionar, llegaba a mi casa y lloraba y descansaba y analizaba y pensaba todo lo de las clases. Se me ha pasado esa rabia; ahora les hablo a mis compañeras, antes vivíamos como unas enemigas y con ganas de levantarnos la mano aquí en el mismo trabajo.

Cuando vi la oportunidad que ella le daba a uno en la clase de uno expresar las cosas de cómo me sentía, ahí en ese momento, al ver la alegría y el cambio de cada persona fue lo que más me motivo de ver que había personas que tenían los mimos problemas o hasta más problemas que yo y estaban calmados escuchando lo que la profesora nos decía.

En la cuarta clase conocí el perdón y me hizo pensar que la vida es bonita y uno joven amargándose la vida. Hace un tiempo he estado yendo al psicólogo y un día me dijo que esa alegría mía no era normal o sea que esa no era yo, y me llamo y eso si me hizo llorar porque me hizo recordar todo, me duele cuando me acuerdo de mi hermanito, pero empecé a analizar mucho las clases porque uno no acaba con la violencia ni con los conflictos, pero ahora yo siento que los perdoné.

Viajé para Magadalena, la familia del que mato a mi hermano vive al frente de donde mi hermana, pero la mamá no tiene culpa de lo que el hijo hizo ni los hermanos tampoco, o sea ya con los círculos restaurativo ya analizo y pienso con cabeza fría. Yo no soy culpable de los que mis hermanos o mis papás hagan, entonces yo no tengo por qué juzgar a los familiares por culpa de su hermano.

Quiero darle infinitas gracias a todos: a las dos profesoras que fueron y a todos los que permitieron que llegaran aquí los círculos restaurativos porque es una ayuda no solamente para mi sino para muchas personas y de aquí en adelante donde quieran que ustedes vayan a llegar les cuento que van hacer un bien en la comunidad, a donde quieran que lleguen porque yo sé que todos se van a restaurar y todos van a sentirse como me siento yo hoy en día.

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