Pertinencia

Pertinencia política de las pedagogías del perdón y la reconciliación

Por: Leonel Narváez

El Índice Global de Paz del 2015 (IGP) resalta en su informe que en los últimos 8 años se ha presentado un deterioro de la paz al interior de los países, con un aumento de los siguientes indicadores: muertes por conflicto interno, desplazamiento de personas, manifestaciones violentas, percepciones de criminalidad y terrorismo.

Justamente, dentro de las modalidades de terrorismo que mayor incremento ha registrado, se encuentra el terrorismo ejercido por los jóvenes, conducta que da cuenta del crecimiento ostensible e innegable de esta problemática que afecta a un número creciente de ciudades. El aumento de los indicadores mencionados anteriormente tiene repercusión directa con la economía. Para el año 2015, el impacto económico que ha dejado la violencia se calcula en 14.3 trillones de dólares, es decir, el 13.4% del PIB mundial.

El informe subraya que los países que tienen  altos niveles de resentimiento y odio interno, junto con bajo respeto de la ley y altos niveles de inequidad, son los países más propensos a la violencia.

Son, sin lugar a dudas, los altos niveles de resentimiento los que menos atención reciben en este esfuerzo por la paz y la reconciliación de los pueblos. Motivo por el que la Fundación para la Reconciliación, considera de altísima importancia dedicar todo su trabajo a un tema de la más elevada pertinencia en los esfuerzos por la paz.

Para el caso específico de Colombia, preocupa que los países que lograron pactos de paz en los ultimos 25-30 años (Sud África, Ruanda, Salvador, Honduras, Guatemala, Nicaragua) aún presenten  altos niveles de violencia. Son muchos los factores que llevan a esta situación, pero ciertamente, los resentimientos y las heridas de la historia juegan un papel importante en el aumento de la violencia.

En Latinoamérica y en el Caribe los conflictos intra-nacionales han ido en aumento. A escala micro, la violencia intrafamiliar y particulamente el feminicidio, son tendencias preocupantes.

Torpemente se sigue creyendo que la solución es policivo-militar exclusivamente. Se olvida que los problemas de violencia (incluyendo el narcotráfico) son básicamente problemas socio-económicos y culturales, ante los cuales las armas y las botas militares son sencilamente leña para el fuego. De hecho, aumenta cada vez el gasto militar y casi por efecto de modelaje social, también los civiles se arman cada vez más con armas pequeñas y livianas, elevando la violencia a niveles cada vez mayores. La justicia termina por reclarmarse por mano propia, como de hecho, es la tendencia en el continente.

Si la violencia tiene factores objetivos (la exclusión económica, cultural, social y política, atada a la debilidad o ausencia del Estado) también se incrementa –y tal vez más de lo que creemos- por los factores subjetivos: la rabia, el resentimiento y las urgencias de venganza.

Teniendo en cuenta el actual panorama mundial, en el que los resentimiento y las heridas perpetúan la violencia, la Fundación para la Reconciliación ha querido reivindicar la importancia de una cultura politica y ciudadana de perdón y reconciliación como aporte indispensable para que la paz de las comunidades y de los pueblos sea sostenible, es aquí en donde radica la pertinencia política de las pedagogías del perdón y la reconciliación.

De manera específica subrayamos la Pedagogía del Cuidado y de la Reconciliación, que trasciende los ámbitos de las instituciones educativas y emerge como una propuesta de afianzamiento de la cultura del cuidado y del afecto, para superar la idea de la represión, la fuerza y el castigo en el tratamiento de los conflictos. La ética del cuidado produce, en términos de costo-beneficio, altas rentabilidades sociales y culturales. Las soluciones autoritarias y militares a los conflictos son políticamente ineficientes, financieramente insostenibles y éticamente condenables. Su atractivo son los resultados políticos inmediatistas sin sostenibilidad alguna.

La tesis que sustenta la cultura y la pedagogía del perdón y de la reconciliación sostiene que éstas constituyen poderosos medios para superar las inevitables tensiones que causa el intercambio humano en la era globalizada. Se trata de herramientas que aunque son validadas por la sabiduría centenaria de los pueblos de la tierra, han sido ignoradas. Es evidente que al final del día prevalecen las tendencias agresivas, el odio narcisista y las economías de la retaliación y la venganza, sutilmente aprovechadas por acumuladores de poder y de riqueza.

La capacitación que ha emprendido la Fundación con las Escuelas del Perdón y la Reconciliación (ES.PE.RE) busca llegar a esos espacios del corazón de las personas, ubicando a la cultura y a la inteligencia emocional, metafóricamente, en el lugar de la diástole y la sístole de la solución pacífica de los conflictos. Es allí donde nace la violencia y, por lo mismo, es allí donde puede volver a nacer la concordia y la paz. Los participantes de las Escuelas básicamente aprenden el manejo de herramientas sencillas para elaborar sus rabias, transformar los odios y rencores, y promover acciones que los lleven a impedir el escalamiento de la violencia y facilitar procesos de perdón y reconciliación.

El perdón está íntimamente asociado a la imaginación. Cuando las personas logren imaginar y desear el perdón para los demás como el perdón que tácitamente desean para sí mismas, éste dejará de ser un buen deseo y más bien, se convertirá en un ejercicio de humanidad poderasamente transformador.

 

Documentos:
Un mundo de caos, inseguro y con rabia

Causas de la Violencia

La Cultura de la Pedagogía del Perdón y la Reconciliación

 

 

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