Aprender a perdonar en el camino de la reintegración

En los primeros días de Julio, se realizó en la sede de la Fundación para la Reconciliación un proceso de Escuelas de Perdón y Reconciliación,  ESPERE. Los participantes están en el proceso de perdón a través del ESPERE para reincorporarse a la vida civil.  Luis Barón es voluntario de la fundación y facilitador de las ESPERE, excombatiente quien vivió el proceso.

Luis hablaba sobre el proceso de perdón en un contexto de reintegración y cómo el conflicto armado ha amenazado los derechos humanos de los combatientes y las víctimas. «El perdón lo que permite siempre, es nunca dejar de ver al otro como ser humano y todos merecen el cuidado, respeto, compasión y respeto como ser humanos. La ESPERE ayuda en tanto me permite reconocer en el otro, siempre como persona porque anteriormente hubo una deshumanización del ser humano».

Un parte muy importante del perdón se enfoca en los actos cotidianos los cuales tienen que perdonar antes de enfocarse en lo más problemático del conflicto armado. Barón, también tiene un interés en prevenir el daño causado por el conflicto armado porque ha sido destructivo para su propia familia.  Luis dijo, «es como en diferentes espacios, con las diferentes oportunidades, cuando trabajo con jóvenes, cuando trabajo con madres y padres de la familia, con docentes; cumplir con invitarlos a esa problemática que se encuentra con el joven delincuente, con el joven que se quiere ganar la plata fácil, con papá y mamá que descuidan a sus hijos,  con un docente que no le quiere tener paciencia con sus estudiantes, allí entramos nosotros o entro yo desde el perdón y la reconciliación. Tengo que decirles que el conflicto armado no es sencillo y que el tomar una decisión desesperada puede lastimar, puede hacer mucho daño. Por eso, mi trabajo desde el perdón y la reintegración ha sido eso: evitar que otras familias tengan que pasar por lo que pasa a mi familia».

Lograr el perdón es tan complejo como definirlo especialmente cuando lo queremos contextualizar en el conflicto armado. El perdón ha tenido un significado muy importante para Luis como excombatiente y ahora como facilitador de las ESPERE:

El perdón para mi es un espacio de sanación como un sistema de vivir emocionalmente bien día tras día. Esto sin decir que no haya malos momentos sino al contrario que tiene usted un mal día, un momento de rabia, un momento de mal genio eso sea visto como una nueva oportunidad de superación, de respirar, de comprender a quien te hice daño y en otra forma reafirmar como me quiere sentir en el día a día. Para mi, el perdón es sanación, es tranquilidad, es ver el futuro con otros ojos.»

Luis también hablaba de la importancia de la normalización en la vida de las personas después del conflicto. Él dijo: «[El perdón] es reconocer que lo sucedido eso no estuvo bien, que eso no debería haber pasado, pero pasó y que adicional a eso, el hecho no define como se forma el mundo, decir que ante una cosa mala, usted tiene el derecho de hacer lo mismo, no [debería hacer lo mismo]. Los menores de edad, como yo lo fui cuando era combatiente, no tienen ni tuvieron porqué haber venido a la guerra.  Los menores de edad debe estar en un colegio con su familia y haciendo cosas de niños normales y el perdón permite eso.»

El acompañamiento psicosocial que recibe los excombatientes en el proceso de reintegración, es otro punto clave en el proceso, Luis explica que «Antes había un proceso psicológico o acompañamiento psicológico colectivo. ¿Qué quiero decir con esto? Que un solo psicólogo tenía cargo de 40 personas, eso no permitía que los excombatientes o las personas en el proceso de reintegración soltar del daño del conflicto armado. Luego, esa política cambia, el reintegrador  o el psicólogo sigue tieniendo a cargo las mismas 40 personas pero ya es una atención individual, no colectiva . Va hasta su casa, tranquilo, seguro y trabaja más en confianza y cuéntame cuál es su problema y un serie de encuestas si tiene pesadillas y un serie de preguntas muy relacionadas con su vida en este momento y con su pasado. Entonces, el excombatiente terminando haciendo esto. Eso permite al psicólogo de otra forma generar por lo menos una estrategia de trabajo individualmente. Algunos han tenido que ser llevados a un psiquiatra pero no ha sido fácil, ya que muchos de los excombatientes consideran que el psicólogo es loco, o es para locos.  Y como para muchos de los desmovilizados, el psicólogo ha sido impuesto desde entradas que yo no querría psicólogo pero me toca y entonces me lo pusieron.»

Finalmente, Luis hablaba sobre la importancia del perdón en lo cotidiano y cómo el perdón es una cosa personal para cada persona que está viviendo un proceso de reintegración a la sociedad. «Creo que es hacerlo cotidiano, es hacerlo práctico y es hacerlo simbólico dpnde está la clave, porque de otra forma eso permite que ante cualquier situación se sepa para qué sirve. El perdón no puede ser para «estar de buen genio» . Pasa lo que tiene que pasar durante el día, intentaré ser una buena persona y no importa quién que esté al lado es grosero porque lo importante es cómo soy yo».