Desde la fundación, buscamos articular la práctica con la teoría desde nuestras propuestas pedagógicas y de investigación.

Partimos de las experiencias comunitarias en diferentes territorios y contextos para plantear discusiones en torno a lo que se necesita para construir paz en la vida cotidiana.

Con esta idea, nacen los Semilleros de Investigación,  unos espacios para la discusión y el aprendizaje de jóvenes estudiantes y recién egresados que buscan aportar con su experiencia, conocimientos y tiempo para la consolidación, reformulación o generación de propuestas teóricas y metodológicas que contribuyan a nuestro objetivo de construir paz desde las categorías del perdón, la reconciliación, la ética del cuidado, la justicia restaurativa, entre muchas otras.

¿Quieres participar en nuestro semillero? Tenemos dos ciclos de inscripciones al año, uno en febrero y otro en julio, ¡te invitamos a estar pendiente de las convocatorias en nuestras redes sociales! O, escríbenos al correo: evaluacion@fundacionparalareconciliacion.org si quieres ser voluntario en el área de medición y evaluación.

Descripción de los proyectos de investigación del semillero

    1. Convivencia escolar y rendimiento académico

Han sido muchas las discusiones en torno a la comprensión del rendimiento académico como un indicador de éxito del sistema educativo: ¿qué se entiende por rendimiento académico? ¿qué factores influyen en éste? ¿cómo se puede mejorar el rendimiento de los estudiantes? ¿el clima escolar determina cómo rinden los estudiantes en la escuela? ¿cuál es el fin último de la educación?

Desde nuestro programa de Pedagogía del Cuidado y la Reconciliación (PCR), nos enfocamos en el factor de la convivencia escolar como un elemento crítico para la generación de efectos positivos en los estudiantes: un clima agradable potencia el aprendizaje y facilita entornos de creatividad para la solución de problemas.

Este año, estamos revisando la literatura académica para comprender mejor qué se entiende por rendimiento escolar, qué aspectos de la convivencia escolar han sido incorporados para explicar el rendimiento escolar y qué puede hacer la PCR para aportar elementos pedagógicos que potencien el aprendizaje.

    2. Memoria en acción, prácticas restaurativas y construcción de dignidad

Aunque, en principio, parezca evidente la conexión entre estos tres conceptos, no es tan fácil integrarlos en un modelo teórico sobre la construcción de paz. Los tres han sido abordados desde diferentes perspectivas, ejes, niveles y contextos sin esclarecer cómo se relacionan.

En nuestro trabajo pedagógico, ha sido una constante preocupación, conocer cómo aportar a la construcción de memoria en situaciones dolorosas, comprender mejor cómo funciona la restauración en la vida diaria, y entender cómo es posible reestablecer la dignidad de alguien que ha sentido que ha sido agredido.

Hablar de memoria como principio de acción que reivindica un hecho o causa; comprender que con prácticas de la vida cotidiana se aporta a la construcción de paz y promover capacidades que construyan dignidad en acciones concretas es una de las tareas que tenemos dentro del semillero de investigación; revisando el trabajo previo en torno a estas ideas y buscando formas de materializarlas para contribuir a un proceso reflexivo que tenemos pendiente como país: ¿a quién le corresponde hacer la paz? ¿a los violentos? ¿a las víctimas? ¿al gobierno? ¿a la ciudadanía?

    3. Agenciamiento y Empoderamiento para la construcción de paz

¿La paz se construye o se logra? Y si se construye, ¿cuál es el proceso? Pero, si se logra, ¿qué se necesita para obtenerla?

Nuestra apuesta como fundación es que la paz es un proceso permanente de construcción colectiva; y que se fundamente en las capacidades que cada uno de nosotros percibimos que tenemos y las estructuras de oportunidad de la sociedad que nos permiten poner en práctica esas capacidades. ¿Todos tenemos las mismas capacidades para construir paz? ¿Cuáles son esas estructuras que permitirían construir paz?

El reto de nuestro semillero para este año es construir un instrumento estandarizado que nos permita conocer las capacidades percibidas por los participantes en nuestros procesos pedagógicos y qué aspectos del contexto promueven, facilitan, organizan e integran estructuras de oportunidad para construir paz en la vida cotidiana.