Una Mirada al Grupo ESPERE en la República Dominicana

Poder contar el dolor de una ofensa y posicionarla en el escenario público es un acto de gran importancia política en cuanto se empodera y se visibiliza por parte de la persona afectada. Es por tanto un acto de democracia y de dignidad humana; éso fue lo que sucedió en el grupo que participó de las Escuelas de Perdón y Reconciliación (ESPERE) en el Centro Bellarmino de Santiago, República Dominicana. 

La coordinadora relató que este grupo aplicó las diferentes herramientas que las ESPERE les fue ofreciendo hasta que avanzó del resentimiento al presentimiento y del rencor al perdón. Los participantes manifestaron no querer quedar atrapados en la repetición estéril de un dolor que llevaban cargando durante años y que los había incapacitado para ser felices.

Además, los participantes hicieron un compromiso de seguir ahondando en las herramientas para aplicarla a otras ofensas que aún yacen en el fondo de sus corazones. Transformar las relaciones y mirar con ojos nuevos a los compañeros, padres, parejas y familias no resulta fácil, a sabiendas de que esto es un proceso.

La experiencia ESPERE que estos contaban, ha sido de fortalecimiento de su identidad en la medida que se habían liberados de rabias y rencores que les robaban su salud física, mental y espiritual. Un participante expresó “Nos sentimos más jóvenes y con ganas de seguir trabajando en nuestras personas. Hemos aprendido a cuidarnos a nosotros mismos y saber que nos merecemos algo más. Gracias Aida, por enseñarnos a reír más, a ser felices.”

Ellos experimentaron las ESPERE como un espacio comunitario para la reconstrucción moral de la ofensa, con un gran sentido social en el que toda la sociedad de Santiago podría beneficiar de estos talleres.

Al fin de la ESPERE, la coordinadora notó “Podría decir que este grupo tiene un antes y un después de las ESPERE, esas caras tristes y devastadas; surcadas por el paso de las heridas sin inventariar que llegaron aquel 13 de febrero no son las mismas que las de hoy martes 15 de mayo, en la fiesta de Shalom, después de 13 semanas trabajando y viviendo el taller, dejando que los ejercicios, en un ambiente seguro y envuelto en rituales diera paso al Perdón y tendiera el Puente a la Reconciliación.”